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lunes, 15 de junio de 2020

actividades típicas de cuarentena (ATC) 1: recuerdos de hospital. "siempre libre mujer 2"

Está difícil la distribución del tiempo durante la cuarentena. Pensaba que me iba a sobrar porque no tengo mucho trabajo a distancia, pero no es asi. Todos los días tengo algún plan en la cabeza y llega la noche y no lo cumplí. Lo cierto es que uno hace todas las tareas que no hace en época normal, por decirlo de alguna forma, o de la antigua normalidad (antigua de hace unos tres meses), que quiero decir con esto: coser remiendos, tirar cosas que no sirven, cambiar la ropa de verano por la de invierno, cocinar más que antes, mirar programas de cocineros al mediodía, hacer bicicleta fija, desinfectar absolutamente todo lo que viene de la calle, ordenar papeles...
Bueno, ésta última, ordenar papeles, me tocó  hoy, aunque no pude terminar aun.. No cualquier papel, ya hemos pasado por papeles de impuestos de hace muchos años, por apuntes, folletos, tickets, y hoy tocaron análisis médicos, radiografías, estudios, recetas... bueno, todo lo médico y odontológico, no muy agradable por cierto... Tiré sobres  hechos pedazos, junté varias cosas en menos sobres, tiré presupuestos, análisis impresos que están en pdf, radiografías , y otros, que están esperando para ser tirados, que inexplicablemente no pude tirar todavía, y son los resultados y pre quirúrgicos y demás porquerías, de mi histerectomía del 2008, ya hace 12 años, que increíble!.  Es que , como dije en otra entrada, o mejor dicho, como "confesé" en otra entrada, ese fué un antes y un después, una vida nueva sin menstruar, sin dolor, sin la anemia que me acosaba por las pérdidas debidas a los miomas, sin la incertidumbre de no poder terminar de dar una clase , o de no poder sentarme en una silla. Algunas mujeres podrán comprenderlo, otras al contrario, se compadecerán porque no tuve hijos, pero para mi fue un salto, una puerta que se abrió al movimiento, al remo, a la natación, a volver a andar en bicicleta, tenía un cuerpo renunciado, algo a destiempo hay que decirlo, ya que con el paso del tiempo surgen algunas nuevas dolencias, pero se van superando , esa era una limitación.
Y entonces, aunque parezca absurdo, aunque me parezca absurdo a mi misma, tengo un buen recuerdo cuando veo esos estudios, cuando recuerdo lo que me costó operarme porque tenía miedo a la anestesia, no porque no sería madre, simplemente tenía miedo, aqui no hay romanticismo, nunca soñé con ser madre, a veces pasa, la maternidad no es característica intrínseca de la mujer. Sentí un agradecimiento tremendo a mi cirujana, a Juan con el que hacía solo un año que vivía y se bancó la operación y a algunas otras personas que me apoyaron, mi ecografista y amigo en ese entonces, que me dijo un poco en broma y un poco en serio, cuando le contè que con el utero se habia ido tambien un ovario, "tenes el 50% de probabilidad de cancer de ovario", gran verdad, aunque por eso una no se va a andar sacando una teta, un riñon, o cualquier organo de los  que tenemos de a pares suceptible de contraer un cancer. Bueno, el tema final que me moviò a escribir esto, es como dije,el agradecimiento y el buen recuerdo aunque muy dificil y angustiante del momento de pasar a una segunda etapa, a un cuerpo mas feliz, a sentirme , paradojicamente, mas completa que antes, eso era todo, que aun no me pude deshacer de todos esos "papeles medicos"

viernes, 10 de marzo de 2017

remo complicado

Una remada, muy complicada tuve, un día precioso, el bote que más me gusta, el A2, recorrí el Luján hasta el Abra Vieja, y ahí entre un rato en el arroyo Kennedy para comer mis mini sanguchitos de queso y pan negro, debería contarle ya a los lectores que soy vegetariana, no sé si lo mencioné alguna vez en el blog. Cuando volví a  remar, comenzó un terrible dolor en la boca del estómago y espalda, insoportable, estaba lejos del club, asi que despacio enfilé para allá dejando atrás mi plan de remada del día. Fué muy largo, y hasta si tomaba agua, el dolor era cada vez más fuerte. Y bueno, cuando llegué al club estaba doblada, ni me podía enderezar. Tuve que caminar hasta la estación Tigre para tomar el tren, unas 8 cuadras más o menos, doblada siempre porque no soportaba el dolor, y el viaje en tren fué tremendo, aunque es el medio de transporte que más se tolera en estos casos, creo... En Retiro, era el descontrol habitual, multitudes infinitas bajando por la boca del subte, y lo mismo en las paradas de los colectivos. La ciudad una vez más estaba colapsada, por manifestaciones y por obras, ya que está roto y cortado por todos lados dada la fiebre de "metrobus" que tiene el gobierno de la ciudad. Tuve que tomar un taxi, fué igual larguísimo el regreso porque el pobre no sabía por donde ir, me salió una fortuna además, pero no hubo alternativa. Lo que quedó del finde, sin bici, sin nada, complicada y asustada pensando que el dolor volvería. Planificando ya visita al médico. J me quiso llevar a la guardia, pero me pareció que era preferible esperar unos días y visitar directamente a mi médica.
Acá dejo unas imágenes del arroyo Kennedy en un día de sol maravilloso, algo bueno tuvo el día!



martes, 28 de abril de 2015

también hubo momentos tristes en la vida

Parece que es muy difícil contar cosas tristes en este blog, básicamente dedicado a los buenos momentos y los bellos paisajes, viajes, remadas y demás . Pero también son parte de la historia de mi remo por la vida los malos momentos, y estos días anduve inquieta, sintiéndome mal, y los 18 años desde la partida de Yaya no parecen casualidad. Y como les digo a los que sufren alguna pérdida, que los dolores con el tiempo se convierten en recuerdos, y para mi ese es el duelo, es el pasaje del dolor al recuerdo, también tengo que decir que me  es imposible sacar de la cabeza el llamado de mi papá diciéndome que Yaya no le había contestado al teléfono y entonces fué para su casa, que encontró que no se sentía bien y llamó al médico, que  aun el médico no había venido, mi sorpresa al saber que mi papá estaba ahi, y mi apuro en llegar para estar con ella, y preservar celosamente mi lugar a su lado  a salvo de aquel que era mi enemigo. Mi confianza en que todo pasaría y al mismo tiempo mi miedo, tomando su mano hasta siempre, el médico tardío, la indefensión , la ambulancia, mi hasta luego nos vemos en un rato al llegar al hospital , mi soledad de aquel momento. Es difícil escribir esto tratando de no entrar en detalles y sólo por esta vez. Después bueno, llamé a mi amiga que me vino a buscar al hospital y me llevó a casa, seguramente tomé algo para dormir, y es muy feo separarse para siempre,por más que todos los días de mi vida te recuerde, por lo bueno y también por lo malo, y bueno, como le pasa a todos, o a casi todos, pensar en todo lo que no hablamos y ya no ibamos a poder hablar, el llamado de las noches, las comidas compartidas, el almuerzo de hacía unas horas juntas, y dormir. Y al día siguiente el llamado de mi amiga diciéndome que todo había pasado. Un alivio. A comenzar en ese momento una larga etapa, un reconocimiento de algunos personajes de la familia que no se habían mostrado tal cual eran, los que rondan la muerte  miserablemente por migajas, una soledad larga, una vida diferente, una estantería de la que se me cayó todo y me llevó años volver a poner las cosas en su lugar, tirar cosas a la basura , dejar algunas, cambiarlas de estante, y agregar otras nuevas, hacer y deshacer, hacer y deshacer, la corriente a favor, la corriente en contra. Quién puede leer esto, probablemente nadie. No hay nada de atractivo en éste relato que apenas puede acercar lo que sentí ese día y lo angustiante que sigue siendo pensarlo, año tras año, tal vez muchas más veces que una vez al año, y no querer pensarlo más. Que pase pronto ésta hora del anochecer y vuelva el buen recuerdo de aquella fuerte abuela que pudo hacerse cargo de una bebita que tenía padres y que dormía todas las noches recostada en dos sillas que armaba a modo de baranda  al lado de la cama donde dormía la nena para que no se cayera.

jueves, 4 de octubre de 2012

la complejidad de estos tiempos(I)

Un simple comentario, ayer estuve en el policlínico de mi obra social, me dolía bastante una mano, y en estos días pedí un turno con un traumatólogo. La distancia en tiempos, desde mi llamado a la fecha de la consulta, hizo que me decidiera a ir a la guardia. Había cola en la ventanilla de la guardia, y noté que demoraban con cada paciente. Vi varios chiquitos que se sentían mal y estaban fastidiosos, debían tener fiebre, y otras personas para traumatólogo, yo estaba bien, pero otros no tanto. La recepcionista hizo esperar a la mujer que estaba delante mío con su hijito, por lo que yo escuchaba, le decía que no tenían hojas A4. Demoró un rato, el chiquito estaba agachadito en el suelo de mal que se sentía. Le trajeron algunas A4 y continuó entonces con su trabajo.

Cuando llegué a la ventanilla, detrás de ellos, debo decir que fui atendida con amabilidad, le pregunté a la recepcionista que ocurriría si no le traían hojas A4,si la guardia del policlínico se suspendía en ese caso. Me explicó, como lo más normal del mundo, que ella trabajaba en oficio, levantando la hoja que me acababa de imprimir con mis datos, y haciéndome ver su tamaño. La que usa A4 es la doctora que está adentro, y todos imprimen en la misma impresora, cuando ella manda algo a imprimir, hay que esperar...

Sigo pensando, aceptando la explicación del A4 y el oficio, qué hubiese ocurrido si se terminaban las hojas, las A4 o las oficio. Dejan de atender a los pacientes porque no pueden imprimir las órdenes para que sean atendidos?. Un comentario más, como dije antes, acerca de las cada vez más dificultades que sufrimos a diario por la extrema burocracia, sin tener en cuenta que se está tratando con seres humanos, con alma y dolor físico, no con números asignados a cada uno por el sistema.

jueves, 9 de agosto de 2012

basura

Hoy cuando salí del colegio, es lo que pensé, inspirada por la basura de las calles, y los nuevos volquetes que dicen "basura". Me crucé con una vieja con bastón y un nene de unos 4 años más o menos, que iban caminando, el nene llevaba un autito en la mano, y se le cayó al suelo. La vieja, supongo que era la abuela, o hasta podría ser la bisabuela, golpeó el piso con el bastón y le gritó boludo, tan fuerte, tan violentamente, que me sorprendió, y me hizo muy mal. Es difícil explicar lo que sentí, sentí odio, no sé...sentí que era una basura la persona que lo maltrataba así. No sólo por la expresión, sino  por la violencia que tenía cuando gritó, por la forma del grito, la agresión. Sentí que me golpeaba con el bastón, nunca me había pasado algo igual, se me formó un nudo en el estómago. Pensé en cuántos chicos chiquitos maltratados por sus familiares debe haber, recordé a  los que van en el tren pidiendo plata, son como ese nene, que hoy tal vez escuche a su abuela y le resulte natural porque siempre escucha lo mismo, pero que sentirá seguramente un rencor muy grande y tomará represalias, en algún momento, contra los demás o contra su propia felicidad, no se sabe, pero seguro que interiormente tendrá que seguir venciendo ese grito y luchando con su eco.