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jueves, 29 de marzo de 2012

libertad social

No sabía bien qué título ponerle a esta entrada, se me ocurrió libertad social, no tengo idea si los potenciales lectores, podrán imaginarse algo más complejo y elaborado con ese título, quizás un poco pretencioso, pero que  representa la carencia más grande que siento dentro de la sociedad en la que vivo.

Muchas veces el exceso de prédica en los medios acerca de los derechos, obviamente con intención de algún rédito político, busca la aprobación de las mayorías pero se olvida de los derechos individuales de las personas. Distintos ejemplos de lo que yo considero limitación de la libertad, no puedo decir privación porque uno siempre tiene otra alternativa, pero cada vez es más difícil practicarla:

Limitación 1: la tele

Como suponen que a casi todo el mundo le gusta ver noticieros sensacionalistas, en casi todos los bares hay un televisor con alguno de esos canales con carteles rojos o banners que anuncian durante horas noticias de último momento, que son de último momento durante horas, y que en lo  posible contienen  muerte y catástrofe, para deleitar a los televidentes ávidos de sangre. No tengo televisor, no me interesa, en particular no me interesa la gente que pretende gobernar las ideas y movilizar a los grupos de personas como rebaños, no me interesan los noticieros, si necesito enterarme de algo, quiero poder hacerlo por mi voluntad, poner la radio  o leer un diario cuando tenga ganas, pero no quiero que me impongan tener que ver algo que rechazo. 
Lo mismo observé en los hospitales, en las clínicas, muchas veces hay carencias básicas, carencias de insumos en el caso de los hospitales públicos, carencia incluso de asientos en donde sentarse ya que cada mañana acuden multitudes, carencia de higiene y de sanitarios, es impresionante la suciedad que se ve en los baños, y sin embargo, hay una inversión en televisores para la gente que está esperando.  Lo que cuento de los hospitales se aplica también al tema de los bares y restaurantes, donde muchas veces es penoso tener que ir al baño, pero la tele es infaltable.

Solución alternativa:
1-Retirarse a otro sitio: se pone todo cada vez más dificil porque cada vez quedan menos lugares adonde se puede estar tranquilo, sin un televisor, que se supone imprescindible en todo momento.
2-No esperar en la sala de espera de los centros de salud, donde está el televisor: puede ser muy peligroso porque se corre el riesgo de ser llamado y no escuchar, perder el turno, y quien sabe cuando habrá otro.
3-No esperar el subte en el andén, no concurrir a estaciones terminales como Retiro y Constitución ya que tienen pantallas gigantes con el noticiero, no concurrir a estaciones terminales de micros, aeropuertos, gimnasios, pizzerías, restaurantes,etc.
4-Quedarse caminando por la calle sin entrar a ningún lugar.
5-Quedarse en casa y no salir.

Limitación 2: trenes, y en menor escala otros transportes públicos, autos.

Viajar en un tren me gustó siempre, es placentero, relajado....es... una aventura que aún en horas en las que se puede viajar sentado, que son las menos, puede ser un momento o un rato largo, dependiendo de la distancia a recorrer, muy desagradable. Hay gente que escucha música sin auriculares, sin importarles los demás que viajan en el mismo vagón. Hay vendedores que suben a vender cd truchos con un grabador grande provocando una contaminación auditiva insoportable, y durante mucho tiempo ya que hacen un mix de los diferentes géneros musicales que ofrecen, por ejemplo rock de los 90, rock de los 80, rock de los 70, cumbia, melódico, puede durar tranquilamente el tiempo que tarde el tren en recorrer la distancia entre 3 o 4 estaciones. Uno supone que  podrían vender lo mismo con la música a menor volúmen, pero hay que molestar. Ni hablar del desfile interminable de no sólo vendedores, que por más que resulten molestos, están trabajando, sino de mendigos y todo tipo de discapacitados que intentan provocar un golpe bajo en el pasajero habando con voces impostadas o provocando impresión por las cicatrices que exhiben como medio para conseguir limosna. También  hay mujeres con chicos , que sin pedirlo los pasajeros, le plantan sobre las manos o sobre la falda un papel donde dice que necesitan dinero, o que tienen muchos hermanitos, o una estampita con la imágen conmovedora de algún santo. Los niños, los santos, el discurso gastado del "pan y la leche para mis hijos" o lo peor, mujeres sentadas en algún rincon oscuro del tren, que mandan a los chicos a pedir y esperan que les traigan el dinero. En definitiva, nadie puede viajar tranquilo porque es un taladro contínuo para la vista , los oidos, la prepotencia de dejarme algo en las manos cuando no lo solicito. Es todo muy agresivo, cada vez me cuesta más aguantar la agresividad, porque también la forma en la que piden es muchas veces agresiva. 
Lo peor de todo es la utilización de los chicos, cuando en los medios todos se llenan la boca diciendo que los niños son el futuro, son prioridad, son esto o son aquello, o deberían decir, son nuestras herramientas de campañas o de rating, son lo que necesitamos para que nos den un subsidio, son la carnada que usamos para que la gente nos de dinero, son los que entregamos, los ricos y los pobres, para todo tipo de uso, son lo más importante que tenemos. Dónde está el futuro del que hablan? Dónde está el respeto, dónde los derechos? 
Tampoco se salva uno si anda en auto, de tener limitaciones a su libertad, sobre todo al entrar a la 9 de julio o en otras zonas céntricas. Muchas veces la distracción en un semáforo se paga recibiendo una forzada limpieza de parabrisas, o simplemente con un tipo pidiendo dinero asomado a la ventanilla. No se puede uno distraer ni manejando, ni detenido, hay que subir los vidrios en invierno o en verano, quieras o no quieras. No puedo viajar por el centro con los vidrios bajos.

Solución alternativa:
1- No viajar en tren. Es absurdo, no sólo es un transporte económico y práctico, sino que es un derecho que tenemos todos. 
2- No viajar en auto. Mejor no sacarlo a ver si no les doy la moneda y me lo rayan, o viene el piketero y me rompe los vidrios con un palo, que se yo... por las dudas...
3-Pensar en los motivos psicológicos de las madres para utilizar a sus hijos como carnadas, tal vez sus padres les pegaron cuando eran chicas, o cosas peores, debería brindárseles terapia gratuita, y acompañantes terapéuticos permanentes que cuiden la integridad de los niños.
4- Una que yo hago a veces, cuando no me olvido los auriculares, es escuchar en el tren otra música, para contrarrestar la de los vendedores de cd truchos, pero como el volúmen es tan alto, siempre termino apagando el mp3 para dar lugar a la maravillosa música que quieren venderme.
5- Los tapones para los oidos de la pileta.

Limitación 3: la calle

La falta de respeto de unos por otros me está resultando insoportable, y agotadora. Los super machos que escupen en las veredas, en los trenes, en los andenes, sin mirar si hay alguien al lado a quien pueden llegar a apuntarle, hacen pis en cualquier lado, y seguramente, hay algún policía o algún guarda rondando, y sin embargo nadie se atreve a decirles nada, por miedo. El policía tiene miedo. Todos los demás, que no somos policías tenemos miedo de que nos peguen o nos escupan encima o nos hagan algo, o simplemente que nos digan alguna grosería en el caso más leve. Todas las asquerosidades tienen impunidad. No estoy hablando de los cartoneros, es otra cosa, es otra gente. Me siento cansada de que cada uno se cague en el otro, y todo esté permitido, salvo para  los que tratamos de respetar las normas de buena educación que alguna vez nos enseñaron ,tal vez con exageración. Nos sentimos los idiotas de esta película teniendo que pedir permiso y justificar todo lo que hacemos, aun habiendo trabajado para "ser libres" para comprar o no comprar cosas, para entrar o salir, para ser autónomos y no depender de nadie, para lograr eso, somos los más esclavos, y encima aguantar y aguantar, sin poder hablar. 

Otra restricción a la libertad del día a día , levantando las banderas  de ciertos y sospechosos derechos , es la limitación para circular en auto o en transporte público por las calles, permitiendo a encapuchados armados con palos, cortar el tránsito cuando les plazca en nombre de ya no saben qué reclamos de algún mafioso que les paga por cortar calles. Lo más grave, a mi criterio, es un tema sobre el que ya hablé, es la impunidad con la que esos individuos utilizan a sus hijos como escudos, y a los que aun no nacieron, para el atropello de los demás. Luego, la falta de libertad de caminar por las veredas ya que la basura y la inmundicia son las reinas de las calles céntricas.

Solución alternativa:
1- Ver "un día de furia" y tratar de imitar al protagonista.
2- No salir de casa.
3- Vivir en un country o algun micromundo, a consecuencia de lo cual va a ser mucho más duro el enfrentamiento con la realidad, no conviene aislarse tanto... sino ver a los políticos, las cosas que piensan que necesita la gente...


 Todo éste circo funciona solamente en  una sociedad hipócrita donde se puede usar un hijo para justificar cualquier cosa, donde se pueden maltratar a los viejos como si fueran basura haciéndolos padecer en los hospitales y en las clínicas durante horas esperando que los atiendan, o haciendo de pie la cola en los bancos para cobrar la jubilación, una sociedad donde todos son libres de cagarse en los otros, pero nadie es libre para elegir. Donde algunos tenemos que justificar todo lo que hacemos,  pedir permiso para todo, mientras otros pueden destruir y molestar, "por defender a los trabajadores", impedir que otros lleguen  a sus trabajos,  "por defender el sistema de salud", impedir a quien tiene una urgencia ser atendido por un médico, "para defender la vida", impedir la libre elección de tener un hijo, mientras permiten la utilización de los niños de las formas más siniestras, "a favor de la inclusión" corromper el sistema educativo bajando la exigencia de forma tal que el esfuerzo del que estudia no se reconozca en absoluto,"en nombre de Dios", "en nombre de la patria",qué cansancio, qué cansancio, cuánto para decir, demasiado para una entrada.

domingo, 11 de marzo de 2012

siempre libre mujer?

Mucha gente piensa que hago muchas cosas, yo misma pienso que hago mucho deporte, mucha natación, remo, bici, y con bastante angustia muchas veces pienso por qué no fué a los 20. Cuando comparto éste pensar, me dicen que podría no haber sido nunca, es una gran verdad. 

Por qué no fue antes? . Hay varias razones por las que no pudo haber sido, una de ellas, el complejo de ineptitud para la actividad física que me crearon en el colegio, desde la primaria, tema del que hablaré en otra entrada. Otra posible razón fueron los miedos de Yaya, de que me cayera, me golpeara, me resfriara, me ensuciara...y también, en parte debida a  su insistencia lindante con el fanatismo, mi afición al estudio, que no dejaba lugar para otra cosa en mi vida. 

De todos modos, la razón más importante era mi salud, ya que por las grandes pérdidas menstruales, que año tras año se agudizaban debido a la formación  de miomas en el útero, casi nunca podía hacer actividad, por el dolor, la incomodidad y la anemia debida a las pérdidas. A los 39 años me operaron en el hospital de Clínicas. Fue muy difícil porque sumado al miedo que yo tenía, los pre quirúrgicos fueron dolorosos y en las consultas me trataron bastante mal. Los pre quirúrgicos de rutina, tuve la suerte de que me los hiciera Marcos, un médico neumonólogo conocido mio en ese entonces, que trabajaba en otro hospital, y que me sostuvo mucho desde lo afectivo. El mismo me sacaba sangre, ya que yo tenía terror a las agujas, y estaba embarcada en una cirugía . Pero los análisis específicos del útero me los hacían en el Clínicas. Estaba sola y viviendo de las clases particulares. Al cirujano que me operó lo vi una sola vez, casi no me habló ni me explicó nada. Lo único que recuerdo fue que yo le pregunté por qué no me sacaban el útero, ya que no tenía pensado tener hijos, y me dijo que no, porque "después quieren quedar embarazadas y vienen a reclamar, primero dicen que no y después se arrepienten". No era mi caso, nunca pensé en la maternidad como proyecto de vida, pero sentí que metía a todos en la misma bolsa, y además trataba a los pacientes como ignorantes, que nada necesitan saber antes de ir al quirófano. Según me habían dicho, sacarme el útero no permitiría que se me formaran nuevos miomas ya que muerto el perro muerta la rabia, y además reduciría , eso yo no lo sabía en ese entonces, la cantidad de pre quirúrgicos dolorosos. También recuerdo que tardaron en operarme porque los turnos  eran espaciados, y tuve que ir a la asistente social para que me cobraran la mitad, porque a pesar de que el hospital de Clínicas estaba casi en ruinas y todo sucio, cobraban bastante las operaciones, por no ser este un hospital municipal. Es un hospital universitario, alli hacen la residencia los médicos, de hecho todos los que me atendieron, salvo el cirujano, eran residentes. Todos supongo fueron  buenos en lo académico, pero con nada de tiempo para dedicarme ni hablarme, ni escucharme, y sobre todo, explicarme qué iban a hacerme. Hubo momentos en los que me sentí abusada, con mucha vergüenza, ya que el único día que me vio el cirujano, estaba con pérdidas, y lamentablemente médicos así, que se creen dioses, no tienen  la delicadeza, que será eso, de hacer sentir digno al paciente, pidiéndole que vuelva otro día para la revisación. No puedo describir el malestar, el dolor, la impotencia de estar ahí, biombo mediante con otra paciente como yo, entre manchas de sangre, con gente que nos trataba como cosas sin alma y sin ningún respeto por lo que podíamos sufrir. Otro día me hicieron un análisis de sangre, que no sé por qué me lo tenían que hacer ellos y  no servían los que me hacía Marcos , y al salir de ahí, aún en ayunas,  me mandaron a esperar a otro lado para una revisación, seguía con pérdidas y dolores, estuve hasta el mediodía en ayunas, fui a pedir que me dieran alguna medicación  y me dijeron que no tenían, terminé sentada en el piso esperando, ya no tenía fuerza ni para hablar. En fin, esa fue la historia de la operación, en el 2003, no estoy hablando de la antigüedad y sin embargo es indescriptible e inolvidable la imagen de las cucarachas en las paredes del cuartito de las enfermeras, o la gran cucaracha caminando por la pared de mi habitación un par de días después de operada, que me obligó a pararme en la cama con el suero puesto y matarla porque no me podía dormir viendo que se acercaba .

Una parte buena tuvo la operación, que fueron los 5 días que estuve en el hospital internada, ahí me tocaron enfermeras muy buenas, médicos residentes muy amables y lindos y me visitaron varios compañeros de teatro del grupo de Barracas, algunos vinieron varias veces y los últimos días me acompañaban a caminar por el hospital ya que los médicos me obligaron a levantarme, sino no me daban el alta. También estuvieron mucho conmigo dándome ánimo antes de la operación y ayudándome, alguien con quién en ese momento ya había terminado la relación se quedó a dormir en el hospital la primera noche , algunos amigos y compañeros de facultad también estuvieron, no solo visitándome, sino que donaron sangre, me vinieron a buscar para llevarme de vuelta a mi casa el último día y después también me visitaron y brindaron apoyo. Esa fue una parte buenísima después de tanto sufrimiento. Digamos que la parte que el lector siempre espera leer, no estuvo, que podría decir asi: "...y por supuesto, conté con el apoyo de mi familia sin la cual no hubiera logrado nada...", merece alguna sonrisa?...jejeje.

Hace 3 años, ya mi vida había cambiado completamente, estaba con J llena de cariño, trabajo en la escuela, con personajes más que olvidables pero trabajo al fin, con obra social y vacaciones pagas, nuevas amistades, muy pocas debo decir, y mi amiga del colegio. El tema de los miomas, como consecuencia de que el doctor supuso mal acerca de mis deseos de maternidad, volvió, y recrudecido, y las pérdidas fueron cada vez peores y más peligrosa la anemia. Después de bastante tiempo de dudas y miedos, conocí a una ginecóloga cirujana de la obra social, que dió justo en la tecla, ya que comprendió perfectamente como me sentía y que no podía seguir asi, porque peligraba el tema de la anemia, y los miomas aumentaban, las pérdidas eran casi constantes, no tenían fecha, asi que por fin, decidió sacar el útero. 

Creo, sin exagerar, que es una de las cosas más importantes que me pasaron en la vida, ahí terminaron las pérdidas, literal y metafóricamente, en una vida con tantas. Fué como nacer otra vez, todo diferente, puedo hacer las cosas que quería desde hacía años, como remar y nadar, sin problemas, puedo disponer de mi tiempo, puedo planificar viajes, puedo pensar y actuar libremente. 

Mi vida sin útero es una segunda oportunidad,  una reconciliación con mi cuerpo, también una pregunta constante de por qué no fue antes. Pero también como dije al principio, un " por lo menos pudo ser". Es una respuesta, es una opción, una elección de vida que no me dejaron concretar antes, por la única razón de haber nacido mujer y llevar el estigma de la maternidad como una pesadilla en una sociedad necia, machista, donde para la mayoria, la función más importante de una mujer es tener hijos, sin pensar que la única función de cada uno es tratar de estar bien y de ser felices, que no nacemos mujeres para ser vacas reproductoras, sino para ser personas libres de querer o no querer tener hijos. Respeto profundamente a todas las mujeres que desean ser madres, y creo que para muchas, perder el útero es sinónimo de pérdida de femineidad, es sinónimo de discapacidad para procrear. Es verdad, pero depende de lo que uno quiera en la vida. Para quienes lo más importante es procrear, el tema es complejo y difícil, para quienes, a diferencia de estas mujeres, lo más importante es la maternidad, siempre hay una posibilidad aún sin útero, aunque es una pena que estemos tan atrasados en materia de adopción habiendo tantos chicos solos, y para otras a las que no nos interesa ser madres, la pérdida del útero puede ser una forma de liberación, eso fué para mi, y debe ser tan respetable como los casos con connotación negativa. Es un tema difícil de tratar el de la maternidad, algunos me dicen que aborrezco a las madres por lo que hizo la mía, no es así , pero hay madres respetables a las que quiero, y hubo madres respetables como Yaya, que fueron madres aún de los que no fueron sus hijos,  y otras que no lo son, que utilizan continuamente a los hijos y al embarazo para lograr beneficios, pero ese no es el tema. El tema es que la supuesta obligación social de la mujer, la de ser madre, está implícito en nuestra partida de nacimiento, ¿ y qué pasa con las demás cosas, con el respeto a los demás derechos de la mujer?. Por qué me hicieron  perder tanto tiempo para empezar a disfrutar tantas cosas? Y es demasiado para esta entrada, seguro en otra lo voy a hablar, por ahora tema terminado. Por un rato.