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viernes, 29 de marzo de 2013

viernes con timonel

El 2do feriado de Semana Santa, lo invité a J al bote, la primera vez que sube a un bote, y bastante bien, pudo timonear en el Sarmiento , había mucho oleaje por las constantes lanchas colectivas típicas de los feriados y fines de semana. Asi que considero que fué un éxito el timonel de hoy. Paramos a comer los sanguchitos en el arroyo Santa Rosa, y volvimos por el Abra Vieja, porque el Sarmiento ya resultaba insostenible de tanto tránsito. De todos modos siempre es preferible el tránsito en el río que en el centro de Buenos Aires. El timonel dice que la paso muy bien, pero que no llegará a tener mi fanatismo, ni tiene en mente otra remada demasiado pronto, cuando le sugerí que tal vez podría remar dos veces al mes, como mucho. La remadora dice, que está acostumbrada a remar en su parcito, más liviano, y cada vez que sale con timonel, el bote le resulta más pesado, pero que de vez en cuando es lindo remar con alguien y compartir algo tan bueno.
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timonel contento
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ya en el Abra Vieja, todo más relajado que en el Sarmiento

viernes, 1 de marzo de 2013

más fotos de remada

Después de bastantes, muchas remadas sin llevar para sacar fotos, volví a las andadas y saqué algunas. Fué bastante complicado por el viento ya que había mucho oleaje. El recorrido fue bastante largo: seguí por el Sarmiento hasta el río San Antonio, y entré al río Capitán, que no conocía. Me llamó la atención lo ancho del río Capitán, parece una de las grandes avenidas del delta. En el mapa no aparece el nombre, pero es el último tramo, después del San Antonio. La idea era llegar hasta el arroyo Rama Negra, pero faltó un poco cuando decidí dar la vuelta, porque pensé que iba a llegar muy cansada. Para otra remada, es el objetivo. Con el oleaje fué dificil hasta parar en algún lugar tranquilo a comer un sanguchito y una banana, lo hice en dos etapas. La primera parada, de unos 5 minutos, fué el arroyo Santa Rosa. La vuelta fué parte por el Sarmiento, pero al llegar al Abra Vieja ya me metí para no cruzarme con más lanchas colectivas, porque a esa hora, tipo 4 de la tarde, salen todas de vuelta y embroman bastante.
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ida rojo vuelta azul, el itinerario de hoy

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foto super movida del cartel del río Capitán, se llega al Paraná por este río
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el Sarmiento
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orillas del Capitán
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indicador de la intersección del Sarmiento y San Antonio, a metros del Capitán
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arroyo Santa Rosa, me detuve unos minutos a comer

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vista del Sarmiento hacia el Luján
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el Capitán, un río muy ancho, muy lindo
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una vista del Gambado, en realidad el Fulminante

sábado, 3 de noviembre de 2012

día de kayak

El programa era el siguiente: salir con Silvina, que es más experta en kayak, una hora y media, volver, en media hora comer y volver a salir en bote yo sola, o con Silvina de timonel , otra hora y media. El coordinador, en un derroche de bondad, nos dijo que remáramos las 3hs en el kayak, que para qué íbamos a volver, asi que nos prestó una gran bolsa de estanco que usa él, metimos ahi las cosas básicas, una manzana, una banana, botellitas de agua, celular, pañuelos y al río. Silvina iba dirigiendo porque yo no remé mucho en kayak, es una sensación muy linda, muy distinta al bote, y trabajan diferentes músculos, ya que en el último tramo antes de cruzar el Luján para volver, me dolían mucho los brazos. El mecanismo es inverso al del bote, ya que lo más obvio es que el kayak va hacia adelante, y en el bote uno va viendo hacia atras a medida que avanza. La situación frente a la ola es diferente también, ya que en kayak hay que ponerse a 90 o a 45° de la ola para que no se dé vuelta el kayak, mientras que el bote debe posicionarse paralelo a la ola. Nos divertimos mucho, por un momento, en el Sarmiento, había tantas lanchas colectivas, que el oleaje era tremendo, y pudimos con las olas, gracias a las indicaciones de Silvina. Lo que no pudimos fué bajar a comprar comida en un lugar que nos habían recomendado sobre el Sarmiento, asi que nos metimos en uno de los arroyos, como habo en mis habituales salidas sola, y compartimos mi sanguche, más la fruta que cada una había llevado, con la gran ilusión de tomar un helado al volver, cosa que luego pudimos cumplir. Al terminar de comer y salir nuevamente al Sarmiento, una gran ola nos tapó por completo, como veníamos perpendiculares a ella, no nos dimos vuelta, pero llegamos con el kayak inundado, lo que fué bárbaro por el gran calor que hizo. Un día de remo diferente, 3hs en kayak, un buen tiempo, una buena forma de liberar la cabeza en un finde tan oscuro.

sábado, 8 de septiembre de 2012

remo: esperita tranquilo, luján en contra

Ayer, remada de 3hs, el sábado es un día dificil, sobre todo con tantas lluvias, si sale el sol todo el mundo se vuelca a las actividades al aire libre. Fuí por el Luján hasta el Carapachay, luego el Angostura hasta el Esperita. Estuve deseando volver al Esperita desde la otra vez que fui, me gustó muchísimo, sólo se escuchan los pájaros, y algún perro esta vez, pero es un lugar hermoso. Ahí me detuve unos minutos a comer, y llegué a un complejo de casas estilo tailandés, que están muy buenas, ya me habían comentado que estaban y quería conocerlas. De todos modos, a la hora y media de travesía tengo que emprender el regreso, porque estoy en la mitad del tiempo, y me sigue sin alcanzar. Pienso aun en hacerme socia de un club, pero la verdad es que por otra parte, viviendo tan lejos, no creo que pueda ir a remar más días de los que voy, pero, eso si, tendría el bote todo el tiempo que quisiera. 
Si bien en la mitad, pensé que la vuelta la haría en el mismo tiempo, me equivoqué y tardé un poco más, porque el río es impredecible, y cambia la corriente, y remé por el Luján,desde el Carapachay, con la corriente en contra, bastante complicado y mucho oleaje además por el viento y el intenso tránsito de lanchas que dificultaba más aun la remada, asi que un día de pleno ejercicio.

el Luján a la ida, ya se ve oleaje, pero nada que ver con la vuelta. El museo de arte al fondo
desenfocada, la lancha almacén entre el Carapachay y el Luján

la lancha almacén de nuevo



flores en el Esperita, hermoso paisaje

muelle estilo tailandés


escondida detrás de los árboles, una casa tailandesa

muelle tailandés



otra casa tailandesa, escondida en la vegetación

mi amiguín caminando por mi manga


domingo, 2 de septiembre de 2012

remo primaveral

Ayer remé, demasiada gente, se volcaron a las calles en este pequeño verano del fin de semana, pero a lo grande, impresionada de ver tanta gente junta. Me senté a comer en un banco, antes de remar, ya que tenía a las 14, y remada de hora y media, y si me detengo a comer, en una remada corta, no me queda casi tiempo para remar. Acá tomé un par de fotos desde tierra, mientras comía, no demasiado originales, del Luján.



Añadir leyenda
A la vuelta de remar, ya todo estaba lleno de gente y no estaba tan agradable, fué demasiado para mi gusto. La remada fué corta, y encima el río estaba lleno de botes, lanchas, lanchas colectivas, etc, que provocaron oleaje en todo momento. Este oleaje contínuo, más la cantidad de botes que había y el río bajo, me causó problemas al doblar del Sarmiento al canal Buenos Aires, para luego salir al Gambado, a la vuelta. La ola llevó el bote hacia un costado, y quedó trabado sobre un tronco. Me costó bastante trabajo salir de encima del tronco. Una pareja que venía en otro bote trataba de darme indicaciones, lo que a veces resulta contraproducente, aunque bien intencionados. Me dijeron que lo mejor era bajarme y destrabar el bote, creo que hubiera sido más fácil, pero la verdad es que no me quería meter en el agua porque no había llevado zapatillas de repuesto ni otra ropa, solo un par de medias, asi que traté contrarremando. Pasó otro remero, y dando un empujoncito a mi bote, ayudó a que contrarremando un poco más pudiera salir. La idea es entrar por el centro en esa zona, pero a veces no se logra, porque también venía un grupo de botes cuando yo entré, y no hubiese podido pasar por el medio. Igualmente fué bastante rápido porque entregué el bote a horario, me hizo acordar a cuando vengo manejando y todo bien, y al entrar en la 9 de julio, el embotellamiento. Ayer pasó lo mismo, antes de llegar al club, hay una estación de servicio, ahí cargan combustible las lanchas colectivas, ayer ocupaban la mitad del ancho del río Tigre, con muchísima dificultad para los botes que tenían que pasar para el otro lado, asi que todas fueron demoras. En definitiva, no disfruté mucho el remo esta vez, me agota tanto movimiento de gente, se notó mucho la diferencia entre los que remamos siempre, no importa que sea invierno, y los que salen de la cucha el primer día de sol después de invernar, y se creen que tienen derecho a todo.

Aquí dos conocidas fotos del puente del Rompani, se ve el cruce con el Sarmiento, y la vista del Rompani hacia el otro lado. Muy , muy poco tiempo de sacar fotos, por la remada corta, y por la contínua atención a las olas, producto del tránsito fluvial intenso.






Cuando volví de remar, me sentía cansada, con mucho sueño, pensé que después de tanto embotellamiento y de destrabar el bote del tronco, me merecía tomar un gran helado, asi que fui hacia la heladería Delta en el paseo Victorica. En las mesitas de la calle había mucha gente comiendo hamburguesas y chatarra del bar de al lado, asi que me fuí a sentar al pasto, rodeada de familias retozando al sol y tomando mate. Todo bien, el helado bárbaro, pero pasaban autos y como la llegada de un día de calor hace confundir a todos , piensan que es verano y sobreviene una semilocura, tenía que escuchar a los wachiturros al mango, cada vez que pasaba un auto , con lo cual, decidí caminar y terminar el helado por las calles internas de Tigre, en busca del auto. Siempre me pasa lo mismo, pero cada día me siento más cansada del movimiento de las masas, jaja, se nota que estudié física (chiste que siempre me hace J)