martes, 1 de septiembre de 2015

y el río de nuevo

Sigue su curso el río del que hablaba en la entrada anterior... uno de estos días soñé que tenía una casa de material, semi abandonada, en la playa, y era como el mar, pero en el sueño era el río, que a eso de las 6 de la tarde, avanzaba sobre la playa, y yo en la ventana, veía como el agua avanzaba por debajo de los altos pilotes que sostenían mi casa.

sábado, 15 de agosto de 2015

estos días de gripe

Hacía años que no me agarraba tan fuerte la gripe, que mal me sentí!.  Un montón de cosas pude pensar, tuve que ir a votar también porque era más difícil justificar el no voto que pedir que me llevaran a votar enferma. Por lo demás, fin de semana en cama. Escuché algunas historias que me conmovieron, me hicieron pensar, alguien que tiene problemas con la comida, que tiene etapas de desenfreno y que había engordado mucho, ahora baja de peso, y cuenta, después de tal vez la mayor parte de su vida callando, que su mamá algunas veces la había castigado dejándola sin comer. Siempre hay una oportunidad para contar eso que tenemos escondido durante tanto tiempo, y que nos lastima y dejamos que siga y siga. Vuelvo sobre el tema, me conmoví. Por tan poco dirán.... el problema de conmoverse fácil son estas gripes espantosas y demás regalos que nos hace el cuerpo. Y bien, ya recuperándome hoy hice mi primera salida en bici, y me cansé mucho!. Gripe que me impidió reunirme con amigos, que vuelven o que van de viaje. Mucha lluvia, inundaciones en la provincia de Buenos Aires , nada nuevo, siempre lo mismo. La solidaridad comunitaria frente a la inconsistencia de los comportamientos políticos, siempre la misma solidaridad, y los pies en el barro y el rìo que se lleva quién sabe cuantas historias. Una vuelta de página, a ver cuando me pongo con el blog de nuevo, las fotos y demás gustitos artísticos que estoy perdiendo poco a poco, y los dejo ir, como si viniera el río también.

viernes, 15 de mayo de 2015

2da ida al paraná de las palmas.

Con misma tripulación de la travesía anterior, salimos nuevemante hacia el Paraná, pero esta vez con la intención de cruzarlo y llegar al Capitancito. Aunque salimos un poco antes que la otra vez, debo decir que me atrasé un poco y los minutos cuentan para salir cuanto antes del club, y que al parar en el Rama Negra como la otra vez, para el "refuerzo desayuno" con unos mates y galletitas, nos relajamos y estuvimos 45 minutos en el muelle. El Rama Negra, llamado el Ramita en su primer tramo, tiene un encanto como pocos arroyos, con sus árboles en forma de pórtico, como una bella bienvenida a todo el que quiera navegarlo.
de fondo el rama negra con sus arboles protectores
Al salir del Rama, tal como hicimos en la travesía anterior, unos metros por el Capitán, luego el arroyo Toro, y el Antequera, del que exageré esta vez en imágenes, porque una tras otra nos iban maravillando por los colores del otoño.


El delta tiene la característica de que durante todo el año la vegetación va renovándose, cambian los colores y siempre hay novedad.

Al salir del Antequera, vislumbrando el Paraná, una exclamación por el objetivo cumplido, nuestra "filmadora oficial" ya de pie en el bote, caras de felicidad y el Paraná increíble, casi sin barcos y el  brillo del sol filtrándose entre las nubes reflejándose  en el agua. Postales que como siempre digo, el remo nos permite disfrutar personalmente.

Al salir del Paraná, paramos en el mismo muelle de la otra vez, en el río Capitán, aunque ya tenemos que ir buscando otro porque un señor vino amablemente a decirnos lo "peligrosos" que eran los perros y demás, cosa que comprobamos desde la otra vez, con dos perros amigos que volvieron a acompañarnos en el almuerzo.
Costó amarrar porque el río estaba muy bajo, pero lo logramos, ahí está nuestro bote
Creo que nos vamos superando respecto de la comida en una y otra salida, que podría calificar como "deportivo-gastronómicas". Galletitas de todo tipo, bananas, manzanas, mandarinas, mate, pasas, fruta seca, chocolate, almuerzo, esta vez cada una su vianda  muy frugal, agua mucha, té frio con jengibre, y el postre! para la envidia de todos, mouse de chocolate o de café. Por supuesto de lo demás sobraron un montón de cosas, pero nos vamos tranquilas sabiendo que si flaqueamos, podemos reponer energía. Nada mal...
Para terminar un par de imágenes del río Capitán, con su esplendor de otoño. Esta vez, coincidimos las tres, nos costó mucho volver a subir al bote y volver, el día estuvo hermoso y no nos alcanzó, nos hubiésemos quedado un rato más en el muelle disfrutando de la tarde. Es lo bueno de no llenar los platos, siempre hay que quedarse con un poquito de ganas para poder repetir.


martes, 28 de abril de 2015

también hubo momentos tristes en la vida

Parece que es muy difícil contar cosas tristes en este blog, básicamente dedicado a los buenos momentos y los bellos paisajes, viajes, remadas y demás . Pero también son parte de la historia de mi remo por la vida los malos momentos, y estos días anduve inquieta, sintiéndome mal, y los 18 años desde la partida de Yaya no parecen casualidad. Y como les digo a los que sufren alguna pérdida, que los dolores con el tiempo se convierten en recuerdos, y para mi ese es el duelo, es el pasaje del dolor al recuerdo, también tengo que decir que me  es imposible sacar de la cabeza el llamado de mi papá diciéndome que Yaya no le había contestado al teléfono y entonces fué para su casa, que encontró que no se sentía bien y llamó al médico, que  aun el médico no había venido, mi sorpresa al saber que mi papá estaba ahi, y mi apuro en llegar para estar con ella, y preservar celosamente mi lugar a su lado  a salvo de aquel que era mi enemigo. Mi confianza en que todo pasaría y al mismo tiempo mi miedo, tomando su mano hasta siempre, el médico tardío, la indefensión , la ambulancia, mi hasta luego nos vemos en un rato al llegar al hospital , mi soledad de aquel momento. Es difícil escribir esto tratando de no entrar en detalles y sólo por esta vez. Después bueno, llamé a mi amiga que me vino a buscar al hospital y me llevó a casa, seguramente tomé algo para dormir, y es muy feo separarse para siempre,por más que todos los días de mi vida te recuerde, por lo bueno y también por lo malo, y bueno, como le pasa a todos, o a casi todos, pensar en todo lo que no hablamos y ya no ibamos a poder hablar, el llamado de las noches, las comidas compartidas, el almuerzo de hacía unas horas juntas, y dormir. Y al día siguiente el llamado de mi amiga diciéndome que todo había pasado. Un alivio. A comenzar en ese momento una larga etapa, un reconocimiento de algunos personajes de la familia que no se habían mostrado tal cual eran, los que rondan la muerte  miserablemente por migajas, una soledad larga, una vida diferente, una estantería de la que se me cayó todo y me llevó años volver a poner las cosas en su lugar, tirar cosas a la basura , dejar algunas, cambiarlas de estante, y agregar otras nuevas, hacer y deshacer, hacer y deshacer, la corriente a favor, la corriente en contra. Quién puede leer esto, probablemente nadie. No hay nada de atractivo en éste relato que apenas puede acercar lo que sentí ese día y lo angustiante que sigue siendo pensarlo, año tras año, tal vez muchas más veces que una vez al año, y no querer pensarlo más. Que pase pronto ésta hora del anochecer y vuelva el buen recuerdo de aquella fuerte abuela que pudo hacerse cargo de una bebita que tenía padres y que dormía todas las noches recostada en dos sillas que armaba a modo de baranda  al lado de la cama donde dormía la nena para que no se cayera.

sábado, 25 de abril de 2015

travesía al paraná

Bueno, después de tanto tiempo deseando ir remando al Paraná y no tener compañeros de travesía, armamos un equipo de 3, y ayer salimos por la mañana, llegando al Paraná en aprox. 3hs y media, y volviendo en un poco menos de tiempo ya que teníamos la corriente a favor. El recorrido fué el que muestro en el mapa:
ida: lujan,gambado, sarmiento,espera,rama negra,toro,antequera- vuelta:capitan,sarmiento,gambado,lujan


A la ida tomamos el Rama Negra, en cuanto salimos al Capitán tomamos el arroyo Toro, y luego el arroyo Antequera, de gran belleza, y la vuelta toda por el Capitán y luego el Sarmiento, que siempre nos da dolores de cabeza al llegar a la zona de 3 bocas, ya que las lanchas particulares y colectivas se burlan de los remeros llenando los botes de agua por las grandes olas que levantan, a consecuencia de no bajar la velocidad.Me costó mucho madrugar, pero reconozco que hay que salir temprano para remar tranquilas y volver a horario al club. No me sentía muy bien y la noche anterior casi no dormí, asi que fué un acto de arrojo de mi parte no cancelar la remada, y lo mal que habría hecho de hacerlo, porque la pasamos más que genial!
Hicimos cambios cada 20 minutos, con lo cual, 20 minutos de timonel y 40 minutos de remo para cada una entre cambio y cambio, salvo en la primera y última etapa donde una remaría 20.
Hicimos solamente dos paradas, la primera, en un lugar conocido, el Rama Negra, en el primer tramo, también conocido como el Ramita. Bajamos en un muelle y tomamos unos mates, y seguimos viaje. No conocía el arroyo Toro ni el Antequera, y la verdad son hermosos lugares, y los paisajes del otoño en el río incomparables. Llevamos alimento por demás: fruta seca, bananas, mandarinas, galletitas, una tarta, tomatitos y sanguches, agua y té frío. No llegamos a comer todo eso, pero lo más divertido fué que toda la semana estuvimos comunicadas por mail planificando todo lo que íbamos a llevar para comer, temiendo debilitarnos en la remada.
el antequera
Emocionante llegar al Paraná, una de las 3, ya había ido un par de veces y conocía el recorrido, asi que fué nuestra guía de remo. Unos barcos enormes y nada, algunas lanchas con pescadores, y una selva que se vé en la otra márgen alejada. No lo cruzamos, lo remamos un corto tramo hasta retomar el Capitán. El objetivo estaba cumplido, nuestras caras felices por demás y ante el pedido de almuerzo de nuestros estómagos, amarramos en un muelle en el río Capitán. Unos perros amigos se acercaron, y bueno, una maravilla la tranquilidad , los colores, la vegetación y el agua, remar es un gran placer y un privilegio que se nos dá para poder disfrutar de tantas cosas lindas en el camino, hay que aprovecharlo! Después del almuerzo, la vuelta resultó más pesada, aunque con la corriente a favor.
 No había entrado agua en el bote, y al llegar a la zona de la intersección del Capitán, San Antonio y Sarmiento, comenzaron las lanchas colectivas y demás locos sueltos, y llegamos al club con el bote lleno de agua, una pena que se nos mojaron las cosas, habiendo tenido un viaje tan prolijo , pero bueno, llegamos al Paraná ya nada importa!
Detrás de las palas... los grandes barcos del Paraná