jueves, 17 de mayo de 2018

lechuzas1

Decidí avanzar nuevamente con el blog después de tantas idas y venidas, pero muchas veces las cosas que se me ocurren para escribir entran a mi cabeza mientras estoy caminando por la calle, y luego salen, sin pena ni gloria, sin dejar nada para que después pueda contarlas.  Nada bueno se me ocurre de todos modos, en estos tiempos tan complejos, asi que compartiré bastante fotografía en esta etapa, para no tener que recordar todo lo que voy pensando... Aquí las lechuzas que hicieron su hogar en un hueco del terreno en el Ceferino. Son sumamente expresivas, y pertenecen a la fauna de Sierra de la Ventana, tomando el nombre de lechucita vizcachera en nuestro país,  incluso hay un par de vecinos que las están domesticando, jeje, ya  comen de sus manos...  Aquí van las imágenes de la primera serie de lechuzas, tomadas en el verano :


sábado, 21 de abril de 2018

aquí hay gato encerrado!

Algunas peripecias de la gatita, en el ropero, que finalizaron  con una campera rota... que ya fué reparada. Como dice J, es un gatuno...



jueves, 26 de octubre de 2017

recorridos cortos

Este año estuvo bastante comprometido el remo por la operación, luego enferma, aunque no lo abandono, no way!!!, solo que hago recorridos más cortos, y me hubiese gustado ampliar las travesías. Acá hice unos gráficos de recorridos, bastante típicos,  con los km aproximados de cada uno, pueden ser de utilidad.








viernes, 11 de agosto de 2017

recordar...un mundo más felíz

Un mundo más felíz, el de la infancia. Tal vez digo más felíz porque ya casi no nos acordamos de las cosas feas que nos pasaban, y solo filtramos las buenas...
Un scanner apareció por acá, y comencé a digitalizar fotos de un viejo álbum. Y ahí estoy, y el recuerdo vuelve a veces, o nunca se perdió.
En esta foto estoy con mis abuelos Yaya y el Bue, y con mi bisabuela Lala. Ese bonete que llevo, aun lo tengo guardado. Fué mi cumple de 6, el último cumple en la pobre, pero hermosa casa de Saavedra, con el fondo de la ligustrina, del terreno de la esquina de Superí y Correa que el Bue sembraba de flores. Por eso, no sé si fué un gran momento, marcó el final de nuestra vida allí. 

El Bue ya estaba muy enfermo. Se lo ve doblado y parece mucho mayor, murió un par de años después, a los 64 años. Era un tipo muy jóven para morir, pero las enfermedades no distinguen edades. Yo lo adoraba con toda mi alma, fué la primera pérdida que sufrí.
En la foto siguiente, tengo un vestido de bailarina que me había hecho Yaya para carnaval. La verdad es que no recuerdo si fuimos o no al corso, seguramente fuimos a Cabildo, lo que sí, hubo una sesión de fotos en el jardín del Bue, tomadas por mi papá que por esos días vivía con nosotros.
Y recuerdo tal cual fué ese momento. Esa hamaca roja me la trajeron los reyes, y fué colgada en un árbol del terreno. Mi papá, de unos 30 años en ese momento , era fanático de Sandro, y yo también!. Y estaba con toda esa bocaza abierta, cantando "Tengo", que era mi canción preferida. Cómo puede uno recordar tan minuciosamente una escena de su vida? Como recordé hace unos años, en un taller de teatro, la casa de Saavedra, todos sus ambientes, sus dos patios, el patio grande y el patio chico, el gallinero, que ya no era gallinero, el níspero al final del terreno donde vivían unas ardillas imaginarias, y en ese ejercicio teatral, me emocioné y recibí una felicitación, fué una tristeza muy grande, saqué el sentimiento, no es un recurso que me entusiasme el emotivo, pero hay que probarlo...
Hace poco leí "La casa" de Manucho Mujica Lainez, y esa casa sentía que la estaban tirando abajo, poquito a poco, un día una parte, otro día otra, un día fluía un recuerdo, otro día otro.... y asi, hasta el final... Y la vieja casa de Saavedra, de madera y chapa, con su galería enrejada, con sus sillones de mimbre, y sobre todo con sus plantas y senderos, una vez que nos fuimos, fué demolida también, y yo sentía el dolor de las plantas, del trabajo de tantos años del Bue, es como esa ilusión mía de ahora, ver la flor del almendro, y no perdérmela,  no importa lo que pase después.

miércoles, 9 de agosto de 2017

En bici por la reserva

Después del comedor de Santa Elisa, adonde fuí en bici, seguí hasta la reserva Ecológica Costanera Sur, uno de los pocos lugares aun respetados por el gobierno de la ciudad, aunque se sospechan algunas modificaciones.  Me encanta ir a la Reserva, y en sábado parece bastante más tranquila que en domingo. Me llevé vianda, comí, y di una vuelta en bici y otra caminando, para poder apreciar las plantas y algunos animales.



cortaderas con fondo ciudad


el Rio de la Plata

 mi gran atracción por los árboles en invierno, con sólo sus brazos abiertos al cielo