sábado, 27 de diciembre de 2014

angry birds

Desde que se sacó una montaña de escombros que había en el fondo, quedó al descubierto una cueva de lechuzas , que estaba protegida por los pastos altos,cascotes y demás. Hoy al llegar, estaban de guardia dos lechuzas en la puerta de la cueva, una afuera y la otra adentro. Luego, cuando quise ir al fondo, se pusieron  a la defensiva, una de cada lado del terreno, me di cuenta que estaba invadiendo un territorio, y que yo en realidad era una "okupa" ya que seguramente ellas habían llegado primero. Acto seguido, aprovechando los pastos más cortos que les encantan, cayeron cuatro teros, haciendo escándalo. El panorama para llegar al fondo estaba complicado, me pareció que estaban todos de acuerdo en mi contra. No es mi intención agredirlos, me hubiera gustado decirles, pero no hablamos el mismo idioma. Una liebre en el terreno de al lado, atrajo a unos perros, que afortunadamente no la pudieron atrapar, pero que lograron que tanto lechuzas como teros escaparan ante su presencia. De todos modos, las lechuzas siguen controlando.

sábado, 13 de diciembre de 2014

granizado enbotellado

Un regreso de Tigre no muy favorable en un día de manifestación. Tranquila, remé con un calor más que sofocante, habiendo remado también en los últimos días. Quedé muy cansada. La pileta del club estaba llena de pibes, asi que me metí unos minutos al volver del remo, para refrescarme ya que me sentía agobiada. En casi todo el trayecto, fuí mojando la gorra en el río para refrescarme la cabeza poniendome la gorra con agua, y finalmente como tenía la malla, moje la remera y me la puse en la espalda, para que me refrescara también. No fué un día fácil , pero la vuelta fué más compleja aun. Salí temprano del club, aprovechando que estaba con auto, me fuí al supermercado, y no llovía, pero se había puesto todo negro, se veía venir, la lluvia que al salir del peaje de la autopista Illia atacó sin piedad. Pero sin piedad sin piedad, y se vieron correr los manifestantes cruzando la 9 de julio. Realmente tengo a los porteños por lo que son, o somos, energúmenos, pero debo reconocer que en momentos en que hay que mantener la calma, a veces lo logramos. El granizo no se hizo esperar, el embotellamiento, de terror, micros y micros, en doble, triple fila en algunos sectores de la 9 de julio, por un momento me enfurecí, después temí por el pobre auto pero por fortuna el granizo duró unos segundos y fue muy discreto. Digo lo de la calma, porque en la situación que estábamos todos los que manejábamos, atrapados entre paredes de micros, la lluvia terrible, la oscuridad del cielo, el temor a más granizo y sobre todo,los manifestantes que se cruzaban escapando de la lluvia, no ocurrió un accidente,gracias a un raro momento de concentración que tuvimos todos, los automovilistas, y los manifestantes. Y bueno, final felíz, el auto esta bien , pobrecito, y al parecer la gente se volvió a los micros. Más allá de eso, siempre me pongo muy nerviosa con todas estas marchas y actos donde se nos bloquea todo, el centro es un desastre, cuando vivía lejos de aca no me enteraba más que por la tele de estas movidas y realmente no hay nada que pueda reproducirlas. Aquí unas imágenes del estado de la 9 de julio, ya pasando el obelisco, a la altura de Independencia.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Algunas fotos desde un tren desilusionado

Yendo a Sierra de la Ventana en el único vagón de primera que tiene el tren, en el límite entre el vagón y la locomotora, un lugar que me gusta para ver la locomotora desde atrás, algo asi como una nueva ventana escondida, saqué estas fotos al llegar a Pringles . El tren está hecho pedazos, aunque hay que reconocer la comodidad de los asientos de primera, más conservados que los pullman, que como varias veces comenté ya no existe en el ramal Pringles. Es una pena muy grande que sea prácticamente imposible viajar en invierno, ya que aun en verano por las noches hace frío, porque es el medio más directo que tenemos para llegar a Sierra. Los otros transportes son, una sola línea de micros, que cobra precios abusivos sin brindar ninguna comodidad, ya que cuenta con el monopolio del servicio, el avión, que si bien es rápido es más costoso, y no conviene demasiado porque va a Bahía Blanca y hay que combinar con una combi en un viaje de unas 2hs, el tren de Tornquist, que está igual de descuidado y hay que combinar con la combi y esperar 3hs para tomar el tren, o el auto. No es un buen panorama, y por lo que dicen, los nuevos trenes chinos tienen locomotoras muy pesadas, que las vías en mal estado no soportarán, con lo cual el área queda marginada en este tiempo de cambio de trenes. Una desilusión.

dejando atrás la estación de Pringles

sábado, 22 de noviembre de 2014

jornada de río bajo y gatas peludas


Salimos a remar una amiga y yo. Sábado cálido, presagio de mucha gente en el Tigre y en el río, un día para recorrer arroyos , amarrar, caminar, hacerse a un lado de las multitudes. Todo pintaba bien, como siempre que uno sale a remar, pero el río estaba muy bajo. Fuimos por el Luján hasta el Abra, con plan poco pretensioso de hacer el Abra de punta a punta y meternos en el Santa Rosa , amarrar y caminar. Ya por el Luján vimos una víbora muerta en el río, nos resultó asquerosa, luego basura en el río, lo que sale a flote, me decía mi amiga, sale lo peor del río cuando está bajo. 
Aquí, con dibujos de mi autoría paso a relatar el incidente que tuvimos en el Santa Rosa. Amarramos en un muelle vacío, y cuando nos disponíamos a comer notamos que los árboles que nos tapaban del sol, estaban llenos de "racimos" de gatas peludas.Ya nos habían picado, y era grande el riesgo de que se nos vinieran encima desde el árbol, en estos días hay una invasión de estos amables animalitos en el Tigre. Comenzamos a caminar y buscar un lugar, todos los árboles estaban igual, cuando volvíamos ya a buscar el bote y seguir viaje encontramos un hueco de pastito, sin gatas peludas, en la vereda, por decirlo de alguna manera, y nos sentamos a comer. Acostumbramos a tirar las cáscaras de banana o de otras frutas en el río ya que se degradan. Ocurrió que una cáscara no llegó al rio por un error de cálculo al arrojarla, pero no nos dimos cuenta.. Como suele suceder, un perro amigo compartió algo de comida, y de repente, para romper la calma del arroyo, sale un hombre de su casa y se para en el muelle. "Ustedes tiraron la cáscara de banana?" -violentamente pregunto, y ahi surgió una seguidilla de agresiones , sobre la cáscara que no había caído en el río. Tratamos de explicarle que la cáscara se degradaba, pero es inútil cuando la gente no tiene dentro más que agresividad, no escucha solo insulta. Hacía tiempo que no veia algo asi, y como si esto fuera poco, salió la mujer, a echarnos de un lugar que consideramos público, a los gritos también , diciéndonos "villeras" sucias. Al rato salen dos perritos, y les grito "Fuera con esta gente!" - creo que al menos tuvo la delicadeza de llamarnos gente, esperando que los encantadores perritos nos sacaran corriendo. Y para nuestras risotadas contenidas, fué adentro y volvió con un bichero para levantar la cáscara de banana como si fuera la inmundicia peor, y enarbolando ridículamente el bichero seguía dando clase acerca del guardado de cáscaras en bolsitas de plástico, y cuando nos fuimos, la perlita del día "villeras, deben ser de Berazategui! ". Indignadas por el nazismo de estos dos habitantes de tan hermoso lugar, seguimos hablando de ellos durante casi todo el tiempo de remo que quedó, habiéndolos amenazado con una "denuncia por discriminación" que no fué pero que tendríamos que haber hecho, fuimos a la oficina de turismo de la isla a relatar lo ocurrido.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

metrobus 9 de julio: la otra cara de la locura


Aqui algunas de las máquinas que día a día, y hasta algunas veces noche, me hacen compañía. Desde que se inauguró el metrobus 9 de julio, escucho gente, y conozco gente, que por supuesto no vive en la zona, maravillada con la obra, el ordenamiento del tránsito, la rapidez con la que un bondi recorre el tramo, en fin. No quiero decir que todo está en contra, porque si, se recorre más rápido, lo que no soluciona la gran demora y embotellamientos en los demás tramos del recorrido. Lo que no saben, es que en este mismo momento en el que escribo, estoy escuchando la perforadora que ven en la foto, amarillita, amenzante, abusándose del pobre suelo que otrora tuvo pasto y árboles. Ese tramo entre San Juan y Carlos Calvo, último tramo, de ahi en más los bondis siguen a







Constitución, fué primero despojado de sus árboles por las noches, los que pasaron a engrosar otros espacios públicos, en zonas donde seguramente la calidad de los pobladores lo merece, fué construído el tramo, y hace ya unos cuantos meses, destruído nuevamente para la construcción de un túnel, absurdo, el gasto del gobierno de la ciudad en la obra, y una vez que la terminan, se arrepienten, claramente no estuvo bien planificado, y deciden cambiar . En algún momento hice una denuncia por contaminación auditiva, ni siquiera acusaron recibo. Si, en una sociedad como en la que vivimos me pareció absurdo hacerla, pero alguien tiene que decirlo, aunque nadie escuche. Tengo la cabeza explotando de tanto ruido constante, de tanta falta de razonamiento, de tanta plata tirada, de tanto abuso a la población de parte de autoridades de todo tipo, de polìticos digamos mas precisamente, de tanta agresión de los conciudadanos, unos a otros maltratándonos, mirándonos mal, con recelo, con desconfianza y hasta con odio, del daño social de los medios, en fin, quiero gritar basta, y si lo hago lo único que conseguiré será una butaca en la primera fila del Moyano, aunque otros corten las calles, tiren basura , hagan lo que les plazca pero justificados socialmente por alguna hipócrita razón que les dá los derechos que no tengo. No digo que en un futuro no puede resultar útil este túnel, pero espero mudarme antes, realmente afirmo que no son condiciones saludables de vida las que estamos pasando. Las multas, por estacionamiento, por exceso de velocidad, y para cuando las multas por bocinazos? Otro tema. Bueno, como siempre la hora de ir a trabajar impide que siga destilando bronca. Mientras tanto espero que disfruten de estas vistas de un amarillo no tan vangoghiano como el de las flores de Sierra de la Ventana en primavera.

martes, 28 de octubre de 2014

viaje de vuelta, una pesadilla

Este es un relato del viaje de vuelta de Sierra de la Ventana a Retiro, la verdad es la primera vez que se me complica tanto, pero necesito contarlo. La ida a sierra fué muy buena, en tren clase primera, ya conté en otras oportunidades que la clase pullman había sido suspendida y no se si volverá, clase indispensable en invierno por tener calefacción pero que por otra parte tiene los vagones destrozados y salta mucho en las vias. La clase primera, en épocas como esta de más calor, es bastante aceptable, aunque de noche filtra chiflete x las ventanas rotas y hay q taparse. La vuelta tuvo que ser en micro, ya que el tren no pasa a diario y yo necesitaba viajar el lunes por la noche para trabajar el martes por la mañana . Ya había sacado el pasaje por internet, y el asiento que elegí era individual, me sorprendió que ese micro tuviera una fila doble y una fila individual pero por otra parte lo pensé como algo que podría ser natural en un finde sin feriado, ya que viajaría menos gente. El lunes a la noche esperé el micro allá y vino con unos 15 minutos de atraso,tema completamente menor, aunque sumandole un poquito , no era el micro que me apareció al momento de elegir asiento, no tenía la fila individual y estaba bastante feo. Lo sorprendente fué que en el micro hacía un frío bárbaro, pense que ya habían puesto el aire acondicionado, debido al encasillamiento de que si es octubre, aire acondicionado, si es julio, calefacción, por más que el clima diga lo contrario. Por un momento bajé, ya que estaba en el primer piso del micro, y le pregunté a uno de los choferes si estaba puesto el aire, me dijo que no, que no había nada. En definitiva, imposible dormir por el frío intenso, tapada con dos buzos. Y no ponían la calefacción, sumamente raro, pero como el micro no parecía andar muy bien, corcoveaba a cada rato, me pareció que tal vez no la habían puesto por alguna otra razón o que no funcionaba. Sentí frío y temor. Al llegar a Olavarría, tipo 3 de la mañana, el micro paró más tiempo de lo habitual, hay que decir, que Olavarría, tanto viajando en tren como en micro, es la parada más larga ya que es una estación importante, donde hay mucho movimiento de gente. Aproveché a pedirles que prendieran la calefacción, lo mismo hicieron otros pasajeros que como yo estaban congelados. Prometieron prenderla al salir de Olavarría. Demoraba, demoraba.... y resultó que además de los pasajeros que subieron en Olavarría , había un montón de gente más, que tenían que tomar otro micro de la empresa, para ir a La Plata, parece que el micro se rompió, y estuvieron bastante tiempo en tratativas con el chofer para poder subir al nuestro. Finalmente, y como por no ser finde largo, había muchos lugares disponibles, subieron, para ir a Retiro y allí tomar otro omnibus a La Plata, bastantes mas vueltas de lo necesario pero por suerte pudieron viajar, aunque ahora el retraso era importante. Tal como habían dicho, prendieron la calefacción, y por suerte, al lado mío no se sentó nadie, asi que pude viajar un poco más cómoda, y dormir un rato, fué importante dormir, ya sin frío. El tren llegó a Retiro con más de 2hs de atraso, una barbaridad, sobre todo para los que teníamos que trabajar , yo pensaba pasar a desayunar por mi casa pero fué imposible, solamente para hacer el trayecto de Liniers, donde para y bajan muchos pasajeros, hasta Retiro, terminal, tardó una hora y 15 minutos, una bestialidad. Sumándole el atraso en Olavarría, entrar en Buenos Aires es una verdadera pesadilla. El embotellamiento era terrible, y debido a ese atraso nos encontramos en hora pico en la autopista yendo de Liniers a Retiro. Todos los pasajeros estábamos bastante inquietos. Pienso siempre que todo lo que relajo alla en Sierra de la Ventana, lo pierdo inmediatamente cuando llego, y empiezo a sentirme mal. Mis nervios alcanzaron su pico máximo cuando bajé al subte c, y anunciaron que estaba funcionando con atraso, tema habitual en esta Buenos Aires en la que vivimos. Había un coche detenido en una de las plataformas, detenido y sin levantar pasajeros, y la plataforma de al lado llenísima de gente quién sabe desde cuando. Es sabido para los que conocen la red de subtes de B.A. que la línea C no se caracteriza por un público selecto y educado, haciendo la conexión entre Retiro y Constitución, estaciones terminales de tren, de las más importantes, ésta última también muy complicada en cuanto a la seguridad y la amabilidad, educación y demás características de los que la transitan. Volviendo al anden de retiro de la línea C, en cuanto vino el subte, una avalancha me empujó hacia adentro, yo con 2 mochilas y sin desayunar, para contribuir al malestar. Me apretujaron contra la pared del vagón porque no entraban, y presionaban tanto que sentí que me ahogaría, puse los codos hacia afuera y comecé a hacer fuerza para que los grandotes bestias que tenía adelante no se me cayeran encima, lo logré a costa de esfuerzo y gracias al remo. Los supermachos brutos se rieron un poco entre ellos pero se mantuvieron a raya, solo por unos minutos porque desde un altavoz anunciaron que los pasajeros debían bajar ya que el subte no funcionaba más. Asi que luego de pasar por la ventanilla a que me devolvieran el dinero del pasaje, salí del subte y me fuí a esperar un bondi, ya agotada, odiando a todos y a esta ciudad en la que cada día se me hace más difícil vivir. Al bajar del colectivo, por suerte me estaba esperando J para que le dejara la mochila pesada, y con una banana para mi desayuno. Me encaminé al colegio, y ya lleno de pibes el laboratorio, pude desayunar algo, y me sentí mejor, aunque ya con un aspecto deplorable del cansancio y la bronca. En fin, una mañana muy complicada.

sábado, 25 de octubre de 2014

de nuevo en sierra de la ventana

Nuevamente, esta vez las vangoghianas estan a full, todo cubierto de flores amarillas, y al llegar, con el tren a las 7 de la mañana, niebla, niebla que no se veía el cerro, niebla, charcos de agua de seguramente una lluvia de la noche anterior, perros amigos para recibirme, pajaros de todo tipo, en fin, una felicidad muy grande de reencontrarme con este paisaje, con este silencio y las mañanas verdaderas. Creo que no podía aguantar un día más con las obras del metrobus, que hermoso estar aca.
El viaje fué bueno, el vagon de primera, bastante confortable, mucho más que el pullman que tomé la última vez desde Tornquist y llegué toda dolorida por los asientos rotos. No puedo decir que fué maravilloso, unas 12hs, los asientos cómodos pero al tener tantas ventanas rotas, se filtraba el chiflete de la noche y a pesar del gran calor de estos días, de noche se sintió frío y tuve que usar los dos buzos que llevaba en la mochila, uno arriba y otro para taparme las piernas, ya  que las calzas de invierno no alcanzaron para tapar el frío de la noche campesina.

el cerro del amor bajo la niebla
Lo peor del viaje fué que prácticamente no dormí, pero al menos pude relajarme. La primera vez que estaba por quedarme dormida, a la altura de Cañuelas, se le ocurrió al guarda pedir boletos, no lo había hecho en Constitución, la estación de salida, y  unas dos horas después se le ocurrió pasar, ya no pude dormirme. El otro guarda, unos 3 asientos más atrás del mio, muy macanudo, me ayudó a bajar el vidrio de mi ventana, pero fué toda la noche conversando con sus compañeros, tampoco me dejó dormir demasiado. Y para completar, en Laprida, la siguiente estación después de Olavarría, subió un contingente de unas 40 personas, alumnos de primaria con sus maestras, venían a pasar el día a Sierra de la Ventana. Asi que ahí , cartón lleno para el antisueño!.
el fondo del terreno, los pastos altos y las flores amarillas
una vista detrás del mosquitero, un lindo efecto, no?

viernes, 24 de octubre de 2014

más de lo mismo, siempre cambiante

Bastante claro el título de la entrada, más de lo mismo, en Sierra de la Ventana, pero por otra parte, como lo que domina es lo natural, está en contínuo cambio, ahora por ejemplo está todo cubierto por flores amarillas, de rúcula salvaje, de diente de león... Y al recorrer el lugar para ir a comprar al centro, me voy cruzando con nuevos pájaros, con estos caballos entre flores azules, con verbenas rojas al costado del camino, en fin, renovado todo respecto de la última vez que estuve, hace menos de un mes. 
El delta es igual cuando salgo a remar, siempre es lo mismo y siempre es nuevo, no cansa andar por los mismos lugares. El centro de Buenos Aires es todo lo contrario, cada día el paisaje se renueva de malestar, de basura, de opresión, de obras públicas sin terminar, de ruido, de cirujas tirados en las calles, de tachos de basura reventados, de tristeza y ganas de salir corriendo hacia la libertad, la poca libertad que queda para los que queremos simplemente un rato de tranquilidad sin que nadie nos agreda en las múltiples formas de agresión que nos rodean.




domingo, 28 de septiembre de 2014

cortines, cerca de luján

Hacía muchísimo que no salíamos un domingo por algún pueblo. Antes salíamos más, ahora no alcanza el tiempo, llega el domingo y por más denso que sea quedarse adentro ya no hay voluntad de nada. Pensé que podríamos ir a Carlos Keen, un lugar, como todos los que me gustan a mi, donde no hay nada para hacer. La estación de tren  perdida, convertida en mini centro cultural,  el pequeño reducto turístico en unas 8 manzanas que constituyen el pueblo, algunos restaurantes y la feria. Por estos días nos enteramos de que Cortines quedaba muy cerca de Carlos Keen, ambos pasando Luján por muy poco, y decidimos dirigirnos a este nuevo destino, solo conocido hasta ahora durante la búsqueda de cerámicos, ya que es famosa la fábrica que allí se encuentra. 
Como me gusta hacer, manejando a la ida, y a la vuelta descanso, antes de llegar a Liniers ya se largó la lluvia, no se veía muy bueno el cielo antes de salir, pero pensé que sería otro de esos tantos días en los que igualmente uno debe ir a remar porque la lluvia amenaza pero finalmente sale el sol. Esta vez fué más vengativo el clima, y la lluvia no paraba. Pensamos en dar la vuelta, pero finalmente, habiendo pagado todos los peajes de la autopista, llegamos a Cortines, o Cortinez, como parece que era antes. 
Llevábamos preparados los sanguchitos para el picnic, asi que fueron comidos en el auto, mirando la lluvia tan mágica en los pueblos calmados no sabemos si con una infusión de vida con sus casas bajas con jardines repletos de flores y sus calles arboladas, o con esa trágica sensación de que ya no somos lo que fuimos, casi nadie viene a vernos y ni el tren se detiene a contemplarnos. 



La lluvia de a ratos paraba, fuimos a ver la iglesia, la estación, la escuela y , como decían los viejos , pará de contar, no hay mucho más para ver.Caminamos un rato, compramos mandarinas y una plantita, y enfilamos para Carlos Keen.
 
Me quedé con una linda imagen de Cortines, las casas de campo, parecidas a las de Saldungaray, algunas devenidas en restaurantes. Las calles encharcadas por la lluvia y el tiempo detenido tal vez tras alguna de estas puertas.
El viejo club social y deportivo Cortinez, en sus dos versiones, el mas antiguo con z y el más moderno, por decirlo de alguna forma, con s.



Nuevamente bajo la lluvia fuimos a ver la estación, bastante decepcionante el estado en el que se encuentra. Aparentemente funciona aunque es una parada facultativa, esto quiere decir que el tren se detiene en ella sólo si hay algún pasajero para subir o bajar del tren.
Finalmente, la escuela, que me causa una sensación parecida a las escuelas rurales o las del delta, de contención, todo lo contrario a lo que veo en las escuelas de la ciudad, que siento como una especie de cárceles o cuarteles.




Como ya conté , terminamos de ver Cortines y fuimos a Carlos Keen, no tenía sentido arrugar por la lluvia a esta altura , más o menos siempre lo mismo, no vimos demasiados cambios, la misma oferta de cosas ricas en la feria, y bueno, los truenos a la órden del día. Salimos de ahi, paramos un rato en el camino, antes de pasar por Luján, en un remate de pueblo. La verdad es que yo nunca había ido a un remate y quería ver como era, tal como en las películas, nada especial. Y al querer tomar la autopista, pasando Luján, nos perdimos y como siempre que a uno se le ocurre encender el gps para salir del problema, nos fué cada vez peor, y terminamos utilizando el sentido común para desandar el camino y volver  a comenzar. Como se puede ver en las fotos que siguen, no fué fácil porque en Luján había alguna fiesta gaucha, y el desfile de gauchos a caballo y carros obstruyó por un rato, ya retirándose todos de Luján. Pienso que con la lluvia no la deben haber pasado demasiado bien.







martes, 16 de septiembre de 2014

collage sobre arte

Para compartir nada más, un collage que hice para un taller de búsqueda en internet para los ingresantes en la escuela, para el que me dieron 45 minutos. Hay que buscar alguno de los autores y títulos de las 11 obras aquí escondidas, época, estilo, dónde pueden verse, en fin, me gustó como quedó. Los artistas son Da Vinci, Modigliani, de la Cárcova, Dalí, Warhol, Botticcelli, Renoir, Van Gogh, Quinquela , Picasso y Monet.





miércoles, 3 de septiembre de 2014

cansancio

Un título de entrada que lo dice todo, dice también por qué me estoy dedicando tan poco a mi querido blog, por qué no tengo voluntad de sacar fotos en algunos días en los que el río estuvo verdaderamente precioso, en lugares como el arroyo Pajarito, al que aun no le destiné un espacio, en fin... y un montón de fotos sin seleccionar y sin ganas de escribir. Estoy en estos días sufriendo un cansancio tremendo. Ahora nomás tendré un par de alumnos , luego la escuela. Para sincerarme antes que nada conmigo misma, mi deseo en los últimos tiempos es que me llamen para cancelar, cosa que aborrezco porque pierdo tiempo y dinero. Si me pregunto qué tengo ganas de hacer no lo sé, tal vez ir a ver una película, no se... o ir a recorrer perfumerías...ni siquiera remar porque tendría que ir hasta Tigre y no tengo ganas. Tampoco  ir a nadar porque tendría que ponerme la malla. Esfuerzos todos en pos de actividades que me hacen felíz, pero que siento como cargas. Ahora la escuela, casi con la misma ropa que ando en bicicleta estoy yendo a trabajar. La reflexión de todos estos sentires no es positiva. Creo que hay un tema que me desanima más que ningún otro, y es que "mañana es jueves", y por eso estoy durmiendo mal los demás días.
 Mañana jueves ,el sadismo de los dentistas toda la tarde. No puedo referirme de otro modo a los cientos de pequeños odontólogos, estudiantes que llenan la facultad y practican con las pobres bocas de los que ahí caemos , que  ignorando nuestra pobre condición humana, que trae consigo el dolor y el miedo, se lanzan a la aventura tras sus cofias y barbijos, y durante horas, guiados por sus profesores con "pocas pulgas", tal como uno de ellos se autocalificó cuando yo imposibilitada de hablar quería expresar mi angustia por el  agotamiento que sufría con alguna semi lágrima, se hacen una fiesta de dientes y muelas en reparación para poder aprobar la materia. Necesitaba escribir todos estos disparates. A veces creo que tantas remadas por hermosos lugares, atardeceres, paisajes, no deberían mezclarse con este destrozo que tengo de mi amor propio, con esta chiquitez en la que me encuentro sentada en ese sillón con la boca abierta durante horas para que me tomen un molde para un perno con el método del "tallado directo", que es un disfrute para ellos, tanto como para mi remar el Esperita, no se... que locura...
Me siento cansada, cansada, de la gente en la calle, de los malos modos, de los bocinazos, de la agresividad, siempre digo lo mismo porque cada vez me siento más y más cansada. Buenos Aires es complejo, aunque últimamente prefiero no abrir los diarios porque veo que estamos en un cuasi paraíso al lado del medio oriente. Me amago de todo, me angustio de todo, no puedo decir me angustio por nada. Tengo que ir a trabajar.

viernes, 15 de agosto de 2014

viaje en micro

Temía el viaje en micro , estuve más de una semana en la indecisión de sacar el pasaje, finalmente y animada porque mañana  viene J y después nos volvemos juntos, lo saqué. Tuve suerte y pude dormir durante casi todo el viaje.  El espacio del micro es espantosamente escaso, tuve que sacar un buzo de la mochila, para hacerla mas flaquita y poder meterla en el portaequipaje. Acostumbrada al espacio del tren me parecio una miniatura e incomodidad, pero se ve q después logré adaptarme y sumándole el espantoso calor que hacía ahí adentro, me dormi, y hasta se me pasó el dolor de diente que tenía. La bajada en Sierra a las 7 de la mañana fué lo más terrible, dos buzos polares, gorro, campera, en fin nada me alcanzó y me vine caminando las aproximadas 10 cuadras que tengo desde el centro donde me deja el micro y la casa. Pero después, una emoción llegar. Veo a los albañiles de al lado que siguen edificando y tapando la vista de estos dos atardeceres que logré hace unas dos semanas, como cambia el paisaje de un día para el otro, pero igual otra vez tengo esa sensación de no querer irme.
Por lo demás algunos nuevos trabajos , encender la estufa de leña que me llevó un rato, y uno más dificil, sentarme a tomar mate sin límite de tiempo, sin bocinazos, sin máquinas de las obras de la 9 de julio, sin los mares de gente avanzando, otra oportunidad de la vida que si bien dura unos días cada vez, es como esas vistas del atardecer, siempre está disponible para volver.
atardecer1
atardecer2

sábado, 2 de agosto de 2014

la hora de la siesta en saldungaray


El único paseo de estos dias de trabajo intenso en el terreno y en la casa, fue mi querido Saldungaray a la hora de la siesta. Digamos que a la hora de la siesta es bastante parecido a la hora de trabajo, por los pocos habitantes y la tranquilidad del lugar. Fuimos a una feria que supongo fue levantada por falta de visitantes, debido al extremo frío que pasamos estos dias, asi que aproveché a sacar algunas fotos de las viejas casas del pueblo, que nunca me canso de ver en todos sus ángulos, y me resultan bellísimas. Imagínense los posibles lectores estas pocas imágenes enmarcadas por el canto de los pájaros y ningún otro sonido, salvo el de las hojas que mueve el viento.